maquetas de barcosUn navío de vapor es un buque impulsado por máquinas de vapor, que en nuestros días no se utiliza, o bien por turbinas de vapor. Se trata primordialmente de una caldera de vapor, de una turbina de vapor o bien máquina de vapor y de un condensador refrigerado por agua. La transmisión se logra con un cigüeñal en las máquinas de vapor o bien, con una caja reductora en el caso de emplear turbinas. Son famosos los que surcaban el río Mississippi y de los que existen varios modelos, en las maquetas de barcos inspiradas en aquellas travesías.

Su aparición supuso una revolución en la navegación marítima mundial puesto que no dependían tanto de los vientos y corrientes. Los primeros verdaderos buques transatlánticos eran de vapor y gracias a ellos se popularizó la palabra “vapor” para referirse a un navío.

Sobre 1860 se extienden las calderas cilíndricas, inspiradas en las empleadas en las primeras locomotoras de vapor, que dejaron solucionar el inconveniente del vapor a baja presión, que daba un empuje muy modesto. El vapor a alta presión tolerado por estas calderas dejó acrecentar muy de forma notable la potencia desarrollada por las máquinas de vapor, lo que significó un incremento notable de velocidad.

 Siguientes mejoras como la caldera de triple y cuádruple expansión consiguieron atajar entre los primordiales inconvenientes de la propulsión por vapor, el consumo de lignito. Así se lograba una eficacia energética muy superior. Estas mejoras reflejadas en una mayor velocidad y un menor consumo hicieron que los vapores se hiciesen con casi la totalidad de las sendas comerciales. Los avances de la metalurgia proporcionaron la construcción de navíos de hierro y más tarde de acero, con estos elementos se comenzaron a edificar naves de tamaño que no podía lograr la madera. Los cascos se hicieron más sólidos y más ligeros al unísono, sin riesgo de resquebrajamientos.

Sin embargo, si bien los vapores daban velocidades afines o bien aun inferiores a ciertos navíos (los últimos”clippers” llegaban a los 17,5 nudos), no estaban sometidos al capricho de los vientos que no siempre y en todo momento soplaban en la dirección o bien con la fuerza requeridas, aparte de ser aquellos mucho menos frágiles que estos a las tormentas, al carecer de la débil arboladura, punto enclenque de cualquier navío de vela.

Los navíos de vapor, supusieron un notable avance en la conquista de las sendas marítimas independientemente de la climatología. Además de esto cambiaron por completo la fisonomía de los navíos, haciendo desaparecer las velas, un factor constante de los barcos desde el instante en que hacía más de siete mil años habían aparecido las primeras velas en el Nilo.

 En 1894 se introduce la turbina de vapor de manos de Hables Algernon Parsons, puesta en servicio en el “Turbinia” alcanzando una velocidad de 18 nudos, y reemplazada en 1896 por 3 turbinas de presión alta, media y baja, activando otras tantas hélices que le permitieron lograr los 35 nudos. Con esta velocidad quedaban claramente derrotados los veleros.

Ya en 1836 Smith y Ericsson llevaron a la práctica el primer navío con hélice, que vinieron a substituir a las ruedas de paleta, en 1897, Joseph Ressel dio con el diseño terminante y eficiente de la hélice, que va a ser usada hasta nuestros días, lo que deja un aprovechamiento más eficaz de la energía proporcionada por el motor de vapor. Prontísimo los buques de vapor fueron pertrechados con hélices sumergidas y los vapores de ruedas fueron desarmados y dados de baja.

Ese año de 1897, Rudolf Gasoil desarrolla el motor que va a llevar su apellido, basado en la combustión interna de otro comburente fósil, esta vez derivado del petróleo. Este jalón, va a suponer con el tiempo el fin de los vapores de la misma manera que el motor de vapor supuso el fin de la vela.

Cabe reseñar que en el segundo cuarto del siglo XIX aparecen los últimos intentos de los partidarios de los navíos de vela, de crear nuevos diseños que pudieran competir con los impulsados por vapor. Los portaestandartes de este canto de cisne de la propulsión eólica fueron los “clippers” que continuarán en activo y siendo rentables hasta principios del siglo XX.

 Fuente: Maquetas y Modelismo