Sus comisiones, pueden ser más altas que las que aplican las variables

Con el incremento de la oferta en los últimos meses, así mismo han ido mejorando las condiciones de las hipotecas baratas fijas. Es más, en un ambiente de tipos de interés bajos, a las entidades les favorece dar esta clase de préstamos con los que, en un comienzo, el consumidor pagaría un interés más alto del que abonaría con uno variable. Por eso, muchos bancos se están esforzado en estudiar cuestiones como las comisiones, los requisitos de vinculación o bien los plazos máximos de amortización que tienen este tipo de ofertas.

A pesar de ello, algunas de sus condiciones (como las comisiones) aún son algo más elevadas que en los préstamos de tipo variable, donde es posible localizar muchas ofertas sin cargos auxiliares.

Pueden tener un gasto extra: la compensación por riesgo del tipo, de interés

En las hipotecas fijas, posiblemente el consumidor deba aceptar un tipo de comisión que jamás debería abonar con las de tipo variable: la compensación por riesgo de tipo de interés. Este cargo, sólo debería abonarse si el usuario decidiese anular su préstamo ya antes de tiempo. En un caso así, su entidad podría aprovechar ese dinero devuelto para prestárselo a otro cliente del servicio. Ahora bien, ¿qué sucede si los tipos de interés, en ese instante, están a un nivel inferior a los que paga el cliente del servicio? Que la entidad terminaría perdiendo dinero. Por esta razón, en un caso de este modo (y siempre y cuando se determine en el contrato), la entidad podría demandar que el cliente del servicio abonase una “compensación por riesgo de tipo de interés”.

Las hipotecas baratas fijas, siempre han sido una minoría ante las hipotecas variables, aunque en nuestros días tienen signos de resurgimiento dependiendo del momento del mercado

Hace falta tener más ahorros

La mayor parte de las hipotecas de tipo variable, dejan que el consumidor pida un ochenta por ciento del valor de tasación o bien de compra y venta de la residencia que quiere adquirir si bien, en ciertos casos, ese porcentaje puede llegar al cien por cien, como ocurre con la Hipoteca Naranja, de ING Direct.

No obstante, en las hipotecas a tipo fijo ese porcentaje acostumbra a ser menor y, si bien ha ido mejorando con el aumento del número de ofertas que hay en el mercado, suele rondar el setenta por ciento. En consecuencia, quienes decidan decantarse por un préstamo de esta clase, deben tener claro que precisarán tener ahorrado una cantidad de dinero mayor de la que sería precisa en el caso de decantarse por una hipoteca variable. Además de esto, no se debe olvidar que a esos ahorros habría que sumar una cantidad adicional: los gastos de tramitación y también impuestos, que pueden representar alrededor del diez por ciento del costo de la residencia que se desee adquirir.

La oferta aún es limitada

Desde hace unos meses, las financieras se han esforzado por acrecentar y progresar la oferta de hipotecas fijas que comercializan. No obstante, a cierre del pasado mes de noviembre, su catálogo apenas representaba el treinta y ocho por ciento del total del mercado hipotecario, con lo que todavía no es posible, acceder a exactamente la misma pluralidad de productos a los que tendría acceso un consumidor que quisiese un préstamo a tipo variable. De todos modos, no olvides consultar con www.fercogestion.com/es/simulador-hipoteca/ para revisar todas las comparaciones posibles del momento.

Como complemento a estas ofertas, muchas son las entidades que así mismo comienzan con ofertas de hipotecas mixtas: esto es, préstamos en los que se combina un primer periodo a tipo fijo y un segundo a tipo variable: o sea, un plazo en el que el interés va a venir determinado por la suma del euríbor, más un diferencial que fije cada banco.