Las alfombras de baño protegen de posibles resbalones y evitan que el suelo se empape, al tiempo que aportan un toque ornamental.
Las alfombras de baño tienen dos funciones fundamentales: impedir resbalones y posibles caídas peligrosas al salir de la bañera o de la ducha y evitar que el suelo se moje mucho. A menudo se emplean toallas para tal fin, pero es recomendable desechar esta idea, sobre todo teniendo presente que las alfombras son económicas y dejan decorar la estancia. Este artículo incluye aparte de esto un apartado sobre las alfombras para el interior de la bañera o ducha.

Funciones de las alfombras de baño

Las alfombras son elementos verdaderamente útiles para el baño, particularmente para el momento de salir de la ducha o de la bañera, pero además para otras ocasiones, pues ofrecen protección contra el frío del suelo.menaje del hogarAparte de esto, representan una pieza ornamental a la que se puede sacar mucho partido. Las podemos encontrar en cualquier sección de menaje del hogar.
Las funciones de la alfombra del baño son sobre todo dos. Por una parte, protegen de posibles resbalones, que pueden ocasionar caídas y lesiones de gravedad. Para ello, la parte inferior tiene que estar confeccionada con una tela o material sintético, lo bastante rugoso a fin de que se afirme sobre el suelo, pues el baño normalmente es de cerámica.

La otra finalidad, es evitar que el suelo se empape cuando la persona que se ha duchado o bañado salga  mojada. De ahí que las alfombras de mayor calidad, son las compuestas en su totalidad de algodón y con el tejido más grueso.
No es recomendable emplear una toalla normal en vez de una alfombra, en la medida en que carece de rugosidad para impedir resbalones. Una costumbre muy extendida es la de emplear para semejantes fines una toalla. Pero esto no es conveniente, por un lado, por la manera en que se mácula y estropea la propia toalla, y por otro, por el hecho de que carece de la rugosidad suficiente para impedir resbalones. Lo aconsejable es hacerse con una de estas alfombras, que tienen costos muy económicos en la seccion de Zalema.

Las alfombras de baño como parte de la decoración

Además del aspecto funcional, las alfombras de baño forman una muy, muy buena ocasión de añadir un toque ornamental en una estancia dominada en muchas ocasiones por la uniformidad en colores y diseños. Por tal razón, la mayoría de las alfombras que se comercializan en las tiendas tienen colores vivos y atractivos, que dan la opción de elegir contrastes con el blanco o los tonos pastel y neutros que abundan, normalmente, en los baños.

Existen alfombras de baño muy creativas, con formas irregulares, de animales, etc.
El diseño, por su parte, deja que los fabricantes dejen volar la imaginación y se atrevan con todo género de dibujos y representaciones de lo más creativos, para que cada uno pueda elegir entre lo que mejor le siente. Encontrarás alfombras con formatos regulares, con dibujos, otras irregulares, con siluetas de animales, de hojas de árbol… Y nunca faltan las más curiosas, como una absolutamente blanca con manchas que simulan pisadas de color rojo, esto es, tal como si hubiera pasado por allí alguien con los pies ensangrentados.

Más allá de diseños extraños, la cosa está en dedicar algo de tiempo sobre todo en las páginas web: seguro que hay una alfombra de baño que se adecue a las necesidades, el bolsillo y el gusto de cada persona.

Las alfombras para ducha o bañera además son esenciales

Hay otras alfombras, cuya misión específica es evitar posibles resbalones y caídas, no al salir sino en la propia bañera o el plato de ducha. En un caso de esta manera, como deben estar en contacto directo con el agua, lo aconsejable es decantarse por el plástico o otros materiales sintéticos. Las más frecuentes tienen en la parte inferior una serie de pequeñas ventosas, que les dejan afirmarse al suelo y otorgar a quien se baña o ducha un punto de apoyo fijo, en una superficie que favorece a los resbalones.
Una alternativa se trata de poner, en vez de una alfombra más o menos grande, pequeñas piezas de plástico, que habitúan a comercializarse con formas de peces, patos, estrellas de mar, etc. El sistema de fijación es el mismo: a través de ventosas. Y a nivel ornamental, estos elementos dan sensiblemente mayor libertad, pues se pueden situar cada vez en una situación diferente.

Una tercera posibilidad, es la del empleo de una tarima de madera, de escasa altura (2 o 3 centímetros) y con muchas ranuras que dejan filtrar el agua. Este sistema presenta dos inconvenientes esenciales. El primero es que su unión al suelo es más difícil, el segundo, que la madera sometida a la humedad se convierte en alojamiento para bacterias con mayor facilidad que el plástico.